lunes, 29 de abril de 2013

JODIDO PERO CONTENTO


He de reconocer que cuando unos locos (alguno más bajito que otros) me comentaron la idea de organizar una prueba de BTT que recorriese de norte a sur la provincia de Huelva (creo recordar que por aquel entonces se planteaba de sur a norte) me mostré bastante escéptico. Era yo de la opinión de que ya tenemos en el calendario provincial grandes maratones, con buen nivel organizativo y no me parecía que la iniciativa de la Extrema fuese a aportar nada nuevo, aparte de implicar un alto riesgo por la dificultad logística que supone atravesar tanto término municipal, poner de acuerdo a diferentes estamentos, cuerpos de seguridad, etc.

Pues bien, como me suele suceder (no tengo precio como pitoniso) me equivoqué de medio a medio. La iniciativa fue tomando cuerpo y enseguida caló entre los ciclistas onubenses y no tan onubenses. El personal se puso manos a la obra e hizo de la Extrema su objetivo prioritario.

Eso sí, hay algo que me tendrá que explicar algún especialista de la parte de dentro de la pelota humana: la misma gente que no hace más que reclamar que se recorte la distancia de los maratones de BTT se da de hostias por conseguir un dorsal para una paliza de casi 160 km ¿Alguien lo entiende?

El éxito de la iniciativa en lo que a poder de convocatoria se refiere (los 500 dorsales ofertados volaron en días) ponía el listón de la exigencia a un nivel muy alto para la organización. En un recorrido en línea de tanta distancia, cualquier pequeño fallo en señalización, cortes de tráfico, logística de avituallamientos, etc. podía acabar con cientos de tipos vestidos de superhéroe tirados en medio del campo y más cabreados que Mourinho en la entrega del Balón de Oro a Casillas.

Pues bien, una vez finalizado el reto, hay que decir que la organización ha superado con altísima nota el duro examen al que se enfrentaba. La perfección no existe pero lo del pasado sábado se le acercó mucho. Muy buena señalización, excelente coordinación en los pasos de carretera y travesías, avituallamientos correctos, voluntarios totalmente volcados, área de llegada espectacular… En fin, mi más sincera enhorabuena a los organizadores. Gracias a todos los que han estado involucrados en mayor o menor medida y que nos han permitido participar en un evento que recordaremos durante mucho tiempo.



LO MÍO (peligro, tocho).

En lo personal, me remito al título de la entrada (tomado prestado de un tema de Concha Buika): muy contento por haber encontrado muy buenas sensaciones durante la prueba pero jodido porque un pinchazo y sus complicaciones me han impedido estar un pelín más arriba, peleando por mejores posiciones.

La primera parte de la prueba, la más dura, la hago sin apretar lo más mínimo, regulando en las subidas y hasta disfrutando del paisaje mientras iba charlando con unos y otros. Coronando Risco Malillo me alcanzan Quique y Alberto (Bicis Huelva) que habían salido más tarde al competir como pareja. Me invitan a subirme a su tren y, tras dudarlo, decido aceptar.

Muchos kilómetros rodando cerca de ellos y con el grupo de los Agonías mientras íbamos rebasando a multitud de ciclistas. Bonito el sendero de llegada a La Zarza y sofocante el cuestón junto a la corta. Tras coronar hago un intento de alcanzar a Quique y Alberto pero veo que eso me supondría gastar demasiado gasoil, por lo que bajo el ritmo y sigo a mi bola, tomándome las subidas con calma y apretando, pero siempre con prudencia, en los llaneos.

Espectacular el paso por Calañas, con un gran ambientazo de gente animando y aplaudiendo. Subidón de moral al hacer pedaleando el cuestón que había tras pasar el Calabazar, cuando “todios” iba pateando por allí. Muy bonita la zona de senderos tras La Torerera.

En la subida de la Casa del Marco me pasa como una moto Alfonso Duque, pero yo sigo a lo mío cuando la cosa se inclina, a verlas venir. Pisteo hasta la Casa de los Cristales a ritmo vivo pero sin cebarme. Ya cerca de Los Cristales oigo a Francis que venía por detrás en un grupo con algunos Agonias y Carmelo y Juan Manuel (de Gibraleón). Levanto el pie y me dejo alcanzar por el grupo.

La última subida fuerte, tras el vadeo del Odiel, vuelvo a hacerla regulando, dejando marchar al grupo que me había pillado. Sin embargo, en los toboganes anteriores a La Corcha aprieto fuerte a relevos con un Ratobato y volvemos a alcanzar al grupito.

En La Corcha hago mi primer repostaje: como algo, repongo líquidos y Alonso, amablemente y pese a mi torpeza, me lubrica la cadena (gracias, compañero, por el apoyo durante todo el recorrido ¡estabas por todas partes, coño!). Arranco a buen ritmo y a buscar el “Túnel de la Risa”. Por allí me bloquea un poco el que llevaba delante y me pilla Francis por detrás.

Antes del Majadal Alto doy alcance a Alfonso Duque y Franito y en los repechos se me marchan unos metros Francis y Manuel Ángel. Pero poco después, cuando iba recortando con Franito a rueda para volver a enlazar con Francis, empiezo a notar que la rueda trasera “flanea” claramente. Primera parada para meter aire.

Hago unos metros y compruebo que no hay más remedio que meter cámara. Allí pierdo lo más grande ¡No se puede ser más torpe! Y lo malo es que con la dermatitis que tengo en las manos veo las estrellas  mientras manipulo la rueda. Infinidad de caras conocidas pasan, saludan y me preguntan si necesito algo (gracias).

Arranco, ya sin muchas ganas de nada y llego hasta Gibraleón tras pillar a alguno de los que me habían sobrepasado (Jotabiker, Marín…). En las calles de Gibraleón vuelvo a notar que la bici se me va de atrás. Paro y compruebo que no había apretado el obús de la válvula. A meter aire otra vez y a rezar para que aguantase. Vuelve a pasarme gente (de nuevo Jotabiker, de nuevo Marín) y otra vez a pedalear cuando llegan a mi altura Benito y Juan “Militar”.

Hago unos metros con ellos a rueda pero decido que ese no era mi ritmo. Si hay que reventar se revienta pero para unos miserables 45 km que quedan a meta no iba a hacerlos a trote cochinero y menos con esos tramos de pista tan golosos camino del cementerio de Aljaraque. Vuelta a pasar a Marín, vuelta a pasar a Jotabiker, vuelta a recibir los ánimos de Alonso (no te perdono lo de no tener una litrona preparada) y a por los pinos.



Disfruto mucho la travesía por “nuestro” pinar, con buenas sensaciones en las piernas. Parada para reponer líquidos en Las Cumbres, donde me alcanzan dos cartayeros. Con ellos hice a buen ritmo gran parte de “Villapinos”. Impagable la decoración del Bocina en su camino, que hice apretando a bloque.

Otra vez recibo los ánimos de Alonso (¿tienes un hermano gemelo?) al pasar bajo el túnel (¿”Afilacuernos”? ¿“Tronchacuernos”?) y mantengo un buen ritmo. Al llegar a La Laguna del Portil estoy a punto de perderme. Con el piloto automático tiré con la intención de bordearla junto a la alambrada. Menos mal que los cartayeros me avisaron.

Al llegar al avituallamiento del Cruce (¿alguien vio el mar?) compruebo que llevo a Alfonso Duque a no demasiada distancia. Eso me sirve de motivación para hacer a tope los últimos kilómetros, rebasando a Alfonso a poco más de uno de la llegada. Llegada feliz a la espectacular zona de meta, con la satisfacción de haber superado el reto y con muy buenas sensaciones en las piernas.

Sin embargo me quedo con el regusto amargo de no haber podido disputar hasta el final. Sé que son cosas de las carreras y que las cubiertas son de goma y se pinchan pero tenía muchas ganas de hacerlo lo mejor posible en esta prueba. Además, es probable que hubiese pillado a mi compañero Víctor, con lo que podía haber intentado echarle una mano en su disputa por la clasificación en M-50. Aunque la verdad es que se apañó muy bien él solito: 2º en esa categoría y un carrerón, a pesar de haber andado con problemillas respiratorios últimamente ¡Enhorabuena, campeón!



En fin, no me extiendo más, que bastante tocho está quedando ya esto. Felicidades a todos los vencedores y a los que habéis hecho grandes carreras, pero también a todo aquel que fue capaz de completar este bonito reto. Ánimos a los que por un motivo u otro tuvisteis que abandonar.


P.D.: ¿El año que viene para arriba?


miércoles, 24 de abril de 2013

¡LO QUE HAY QUE HACER POR AMOR!


Ya he contado por aquí el especial cariño que le profeso a la Subida al San Cristóbal, que se organiza todos los principios de primavera en el bonito pueblo de Almonaster la Real. De ahí que acumule a día de hoy doce participaciones de trece ediciones celebradas ¡Lástima de haberme enterado tarde el primer año que se organizó!

Este año le han dado una nueva vuelta de tuerca a la cosa. Lo que inicialmente era una subida (carretera o BTT) de unos 10 km desde La Escalada hasta el cerro de San Cristóbal pasó a una prueba de BTT de “veintipocos” km saliendo desde Calabazares, el año pasado a “veintimuchos”, acabando en el centro de Almonaster  y definitivamente este año se ha hecho grande: un señor maratón de BTT de sesenta “kilometrazos”, con subidas de las de verdad y rematado con la ascensión al San Cristóbal y posterior bajada por trialeras hasta el pueblo para concluir con el repecho que lleva hasta la espectacular ubicación de la meta, junto a la mezquita.



No iba yo precisamente sobrado de moral tras mi pobre rendimiento en lo que va de temporada, mi exceso de tonelaje y conociendo lo que nos esperaba por aquellas sierras (había hecho el recorrido en Semana Santa, aunque sin subir al Cerro).

La noche anterior cené como mandan los cánones: tapa de ensaladilla, tapa de “cocretas” y unas almejas al ajillo. Un tratado de nutrición deportiva, vamos. A eso achaqué las extrañas sensaciones estomacales que tenía a la mañana siguiente, que remitieron previa visita al Sr. Roca y posterior desayuno.

Desde la salida en Calabazares voy con malas piernas y esto se acrecienta cuando los caminos empiezan a apuntar hacia el cielo. La sensación es de no ir forzando pero… de no poder forzar. Mantenía un ritmo que no me castigaba las piernas pero me resultaba absolutamente imposible apretar. Así me arrastré por la subida de Cabeza Gorda, los tremendos rampones hacia La Lima,  la primera subida hacia Risco Malillo, la segunda, tras el fiestorro aquel que había en Los Serpos, el cuestón tras la carretera de Gil Márquez…



Marchaba realmente mal, a un ritmo mucho menor que el día que anduve reconociendo el recorrido hace unas semanas. Y eso que aquel día iba con una de aquellas bicicletas antiguas que tenían unas ruedecitas muy pequeñas. Veintiséis pulgadas, creo recordar que medían de diámetro, no sé si os acordaréis.

Paulatinamente me iban adelantando ciclistas que cada vez me minaban más la moral. La mayor parte del recorrido lo hice en la relativa compañía del amiguete Benito. Digo relativa porque a veces se me marchaba unos metros, otras me adelantaba yo tras parar él a repostar, pero siempre anduvimos cerca.



La subida a Venta Quemada (la que acababa antes de empezar la bajada hacia Las Veredas) fue el único momento en que me sentí medianamente bien. Encontré un golpe de pedal medio decente y fui dejando a gente por detrás. Bajada de la trialera hacia Las Veredas sin demasiados “torpeos”, parada a repostar en el pueblo y a afrontar la parte final.

La zona de pateos después de Las Veredas termina de darme la puntilla. Al llegar a Almonaster me planteo muy seriamente mandarlo todo al carajo e irme al coche. Tres fueron los argumentos que manejaba en la pelota y que me impidieron hacerlo:

-        En ocho años que llevo haciendo maratones de BTT jamás he abandonado ni optado por una ruta  corta. No era plan de echar un borrón en la hoja de servicios.
-          Me he planteado este año dedicarle todas las llegadas a cierta personita.
-          Estaba en el San Cristóbal, palabras mayores. Allí no se abandona por tonterías.

Reuní las pocas fuerzas que tenía y para arriba, a reptar por las tremendas rampas. En el primer repecho duro trato de bloquear la horquilla y se me rompe la palanquita, cayendo al suelo. Me quedo mentalmente con el sitio para intentar recuperarla más tarde. Si me llego a parar no sé si hubiese podido volver a arrancar.

A media subida me alcanza Benito, que se había quedado por detrás en la subida a Venta Quemada. Me sobrepasa sin esfuerzo aparente y me ofrece algo de comer (gracias, colega). Declino la invitación (me había alimentado aceptablemente en la ruta) y sigo negociando con mis piernas para dar cada una de las pedaladas. Era absolutamente deprimente mirar al cuentakm y ver un cero pelotero en pantalla (por debajo de 4 km/h el cacharro tiene esa fea costumbre).

Por fin corono la ascensión, con mucha pena y ninguna gloria, y me dejo caer con precaución por las trialeras hacia Almonaster. A pesar de la prudencia estoy a punto de “salir por orejas” en una ocasión, pero logro evitarlo. Con toda calma atravieso las calles del pueblo y afronto la subida a la mezquita con la relativa satisfacción de no haberme rendido y haber conseguido llevar la bicicleta hasta la meta. Pero ha costado, os lo aseguro. De no haber sido por el amor que siento hacia esta prueba, probablemente no hubiese encontrado la motivación necesaria para acabarla.

En cuanto a la prueba en sí, me pareció un maratón espectacular, duro como pocos y muy bien organizado, bien señalizado, con avituallamientos correctos y voluntarios volcados. Enhorabuena y gracias a organización y colaboradores.


EPÍLOGO.

Tras llegar a Galaroza, tarde de perros con molestias estomacales, frío metido en el cuerpo, sensación de fatiga… Imposible cenar nada y la noche, aún peor: gases, dolores y un continuo ir y venir al cuarto de baño. Que me iba “porlapatabajo”, vamos.



Al día siguiente estoy algo mejor, pero no totalmente fino. Sigo sin poder comer decentemente y profundizo el surco camino del trono. Lo achaco todo al rebujo de geles, barritas, isotónicos y agua unido al sobreesfuerzo y me autodiagnostico un acabamiento ciclista agudo.

El martes, charlando con un compañero del curro, me pregunta si me había encontrado mal del estómago el fin de semana. Sorprendido, le cuento mis penas y me comenta que ¡de ocho que estuvimos almorzando juntos el jueves pasado, siete hemos estado en similares circunstancias!

De esto hago dos lecturas, una positiva y otra negativa. Siendo optimista, es bueno para la pelota encontrar una explicación (excusa, pensarán algunos) al mal día pasado en Almonaster. Puede que aún sea sólo un ciclista paquete y no un ciclista paquete totalmente acabado. Pero lo malo viene al pensar cómo me habrá dejado esto de cara al palizón que nos espera el próximo sábado, con los casi 160 km de la Extrema. En fin, confiemos en que el cuerpo recupere.

P.D.: Tras acabar la prueba subí (en coche) a las primeras rampas del san Cristóbal y logré encontrar la palanquita aquella que se me había caído. Tengo que volver otro día, a ver si recupero también la autoestima ciclista, que se me debió de quedar perdida por allí.



Las fotos, salvo la de mi primo el paquidermo cagón, son gentileza (bueno, esto es un eufemismo, realmente se trata de un "mangazo") de Charo.


viernes, 12 de abril de 2013

NO ESTABA MUERTO, ESTABA DE PARRANDA


No, no es que me hayan cerrado este chiringuito tras mi última sugerencia en materia de viajes a nuestro amantísimo presidente, hace ya tres meses y medio, pero lo cierto es que no he encontrado el momento, la motivación o las ganas para dejar unos párrafos por aquí.

Y la cosa es que temas a los que dedicar unas líneas hemos tenido más que de sobra. Así, que se me vengan a la cabeza:

El amiguete Bárcenas, medio paisano mío, por lo visto. Un cabrón con pintas pero con su puntito simpático. No me digáis que no hay que tener arte para denunciar al PP por despido improcedente y por maltrato laboral. Como suele decir un conocido: “pa chulo yo y pa puta mi novia”. Y luego las explicaciones de “la Cospe”, inspiradas directamente por el espíritu de Antonio Ozores.

Lo de la Casa Real. Y el papelón de la fiscalía.

La sarta de bocazas que proliferan en los ámbitos políticos y “panfletoperiodísticos” lanzando mensajes del tipo "yo tengo casa porque he estudiado y me la pago" (un tal Marhuenda, director de “La Razón”) ¿Es para meterle o no es para meterle?

La dimisión del Sumo Pontífice (ya que no me dejan borrarme, supongo que puedo opinar sobre asuntos relacionados con la iglesia católica). No parece mala cosa que alguien que se da cuenta de que no puede seguir desempeñando su labor adecuadamente se quite de en medio y deje paso al siguiente, a ver si… Y del nuevo, qué queréis que os diga, a pesar de los claroscuros que le achacan a su pasado, un tipo que se niega a llevar los zapatos pijas colorados esos… me da cierto buen rollo. No pasan de ser gestos, pero sus opiniones y actitudes desde que fue elegido me parecen un soplo de aire fresco.



Un enano, gordo, cabezón y con los ojos chiqueninos, admirador de Mikey Mouse, está dando por saco en extremo oriente jugando a los soldaditos y amenazando con meterles un misil por el orto a los yanquis.



Hemos perdido a Pepe Sancho, Bigas Luna, Hugo Chávez, Jess Franco, Sara Montiel,   la Thatcher… y José Luis Sampedro. ¡Puff! Duele la vista al leer estos dos últimos nombres seguidos. Dos seres humanos, dos fallecimientos pero, qué queréis que os diga, me resulta imposible asumirlos de una manera ni lejanamente parecida. Con Sampedro se ha marchado una percepción del mundo, de la economía, de la sociedad, del hombre, tremendamente clarividente. Era demasiado joven para dejarnos.




Mi admirado Fabian Cancellara se ha metido en la buchaca Tour de Flandes y Roubaix. Eso sí, en esta última un belga, Vanmarke, se lo puso difícil hasta el final. Y lo hizo como Dios manda: nada de esconderse detrás y aguantar el tirón para sorprender con un demarraje. Tuvo los santos cojones de entrar a relevos con Espartaco y andar con él de tú a tú hasta meta. Y aún hay por ahí quien se lo critica, diciendo que tenía que haberse quedado a rueda y tal y cual… En fin, cada uno entiende el ciclismo como le apetece.

En el aspecto deportivo personal, hemos cambiado la denominación del club de ciclismo al que pertenezco. Al haberse llevado la crisis por delante a la tienda que nos daba nombre, hemos pasado a llamarnos ESLABÓN PERDIDO C.D. No me digáis que el logo no nos ha quedado mono.



Ya van dos maratones de BTT disputados esta temporada (Bollullos y Valverde) y un duatlón cross (Aljaraque). Sin pena ni gloria. Bollullos con barro, agua hasta el pecho y de menos a más, con una segunda mitad de carrera aceptable. Valverde con cuestas duras, recorrido corto y de casi nada a un poquito.

Pues eso, que temas sobre los que me ha apetecido escribir no han faltado, pero no he encontrado el “golpe de pedal” necesario para escalar ese pequeño puerto de montaña que supone redactar cada texto para el blog. Espero que el próximo no se haga tanto de rogar. 


miércoles, 26 de diciembre de 2012

SEÑOR RAJOY, VÁYASE AL CARAJO


Esto lo empecé a escribir el pasado día 22, cabreado como un gorila, aunque no lo he publicado hasta ahora porque no lo había "rematado".




Con la cabeza aún un poco embotada tras la "dura jornada" de ayer, abro esta mañana el periódico y me encuentro con las siguientes declaraciones del prócer de la patria de todo a cien que nos hemos agenciado como presidente de "esto", el Sr. Rajoy: "Si todos trabajáramos con empeño, cumpliésemos nuestras obligaciones, dijésemos voy a hacer lo que tengo que hacer sin pensar lo que hacen los demás, las cosas irían mejor". Lo decía ante los militares que se encuentran destacados en Afganistán en la misión de paz de la OTAN, poniéndolos como ejemplo de lo que deberíamos hacer el resto de españolitos para sacar la cosa adelante: callar y tragar.

No seré yo quien ponga en duda el servicio que presta el ejército en esas labores ni que la frasecita de marras fuese bienintencionada, con el objetivo de elevar la moral de nuestras tropas ensalzando su buen hacer. Pero lo que se le ha escapado al asesor de turno que ha redactado las palabras de nuestro querido presidente es que con ellas está faltando al respeto a los cientos de miles de trabajadores que aún quedamos en este país. De su discurso se desprende el mensaje de que los causantes de la actual crisis no son los bancos y sus directivos inútiles, ni los especuladores, ni los mangantes, ni los tiburones de la bolsa, ni los politicastros corruptos que nos rigen. No, señores, los culpables son los curritos, que se quejan del deterioro paulatino de sus condiciones laborales en lugar de envainársela convenientemente y sin rechistar, como Dios manda.

Y más delirante es la cuestión si se mira desde la perspectiva de los cinco millones de conciudadanos que, en lugar de arrimar el hombro cual soldadito español, soldadito valiente, se quedan en casita, mano sobre mano y sin dar un palo al agua ¡Panda de insolidarios! ¡Enemigos de la Patria!

Sr. Rajoy, puedo llegar a admitir que la política de recortes que viene adoptando su gobierno sea inevitable, que sea consecuencia de la herencia recibida de anteriores ejecutivos, que su margen de actuación, como mamporreros de "La Merkel" y de “Los Mercados”, sea muy pequeño. Vale, lo que usted diga, se apechugará con lo que venga y esperaremos que, con la mediación de su Ministra de Trabajo y de su Secretaria de Estado, la Virgen del Rocío, vengan tiempos mejores.

Pero de ahí a tener que soportar que nos insulte en la cara, que nos acuse de haber causado algo de lo que somos las principales víctimas, pues mire usted, me parece que se ha pasado varios pueblos ¿Quién se ha creído usted que es para insinuar que yo no "trabajo con empeño", que no "cumplo mis obligaciones" o que no "hago lo que tengo que hacer"? 

Sabido es que a base de repetir y repetir una mentira, acaba mostrándose a los oídos de la gente como verdad incuestionable. Pues en esas parece que andan ustedes, en hacer ver que la crisis la han provocado unos ciudadanos que, como hijos malcriados, han vivido por encima de sus posibilidades y ahora son ellos los que tienen que pagar sus consecuencias y cargar con el peso de las “medidas de ajuste”.

Desde su posición, cada vez más distante de aquellos a quienes representan y SIRVEN, usted y el resto de la clase política no parecen capaces de percibir el drama humano que la actual situación está suponiendo para muchos de sus paisanos y de mostrar hacia ellos, cuanto menos, un poco de comprensión y respeto. Me gustaría que hubiese tenido usted cara a cara a la señora que acaba de llamar a mi puerta mientras escribo estas líneas, pidiendo algo para comer con los ojos inundados por la vergüenza. A lo mejor la próxima vez se lo pensaba antes de decir en público una gilipollez del calibre de la que nos ocupa.

Con el debido respeto, Don Mariano, váyase usted al carajo.



lunes, 26 de noviembre de 2012

¡…Y QUE CUMPLA MUUUUCHOS MAAAAS!


Titulo así esta entrada en lugar de “feliz, feliz en tu día” porque esto último suena especialmente amargo en los días que corren, desde que se nos ha marchado Miliki.

No sé a qué se deberá pero lo cierto es que el final de año está plagado de celebraciones de cumpleaños entre mis amistades y conocidos. No para uno de felicitar, de brindar y de presenciar soplados de velitas, cada vez más numerosas sobre la reglamentaria tarta del Mercadona.

Pues bien, resulta que una criaturita a la que le tengo bastante aprecio también ha cumplido su primer añito de vida: “El blog del rodador” ya ha apagado su primera vela.


Hace ya un año que decidí abrir este chiringuito, como un medio para mantener bien ordenadas las pamplinas que se me fuesen ocurriendo y algunas otras que tenía por ahí desperdigadas. En este tiempo han sido veintiséis las entradas que he publicado, además de algún escrito antiguo rescatado del baúl de los recuerdos. La mayor parte de los textos tienen que ver, en mayor o menor medida, con historias de pedales, ruedas, cadenas, etc. pero he tratado de no renunciar a escribir sobre otros asuntos.

A mí me ha resultado divertido. Es entretenido eso de barajar palabras para tratar de transmitir tus puntos de vista sobre asuntos diversos. Lo malo viene cuando no surge ese asunto, cuando no se te ocurre nada sobre lo que escribir o cuando lo que se te ocurre empieza a sonar repetido, recurrente, manido. Si a uno mismo le da la impresión de que lo que cuenta puede empezar a aburrir, lo más probable es que, realmente, sea una auténtica castaña para el lector.

Por eso, en esta entrada voy a hacer lo que los grupos de música cuando se les agotan las ideas: ¡UNA RECOPILACIÓN!

Algunos de los discos que con más devoción guardo de entre mis vinilos son recopilaciones: “Just one night”, del maestro Clapton, “Alchemy”, de Dire Straits, el inigualable “Made in Japan” de los Deep Purple, el “Anthology” de Janis Joplin…




Lo mío no pretende, evidentemente, llegar a tanto, pero os pongo a continuación una pequeña selección de entradas realizada con un criterio totalmente subjetivo. Eso sí, no me ha dado el presupuesto para hacer los temas en directo ni he “remasterizado” nada de nada. Copiar, pegar y punto pelota.


Empiezo con el más antiguo de los textos que hay por aquí. Aunque se publicó en el blog en diciembre de 2.011 está escrito en 2.008.


Como, presuntamente, por aquí se habla de deportes, incluyo la crónica de una carrera.


Aquí me puse serio, tirando a amargado. Y es que hay cosas que claman al cielo.


Contando batallitas.


Una reflexión. Por cierto, al final el contrato no se cambió ¿Será que las palabras no tienen tanto poder, después de todo?


Dedicado a un lugar por el que, de vez en cuando, me dejo caer.


Seguimos de bares.


La última entrada de este primer año. Contento.


El “top” de ventas, según las estadísticas del “blog”.


Bueno, a modo de “bonus track” contaré tres cositas del maratón de Cala, que no está bonito despedirse del provincial “a la francesa”.

Maratón de los de verdad, duro y bonito. Bien organizado, con la salvedad de no haber publicado nada relativo al trazado que se recorría. Fuimos totalmente a ciegas, sin saber distancia total, subidas ni ubicación de avituallamientos. Punto a corregir pero, por lo demás, felicidades a la organización.

En cuanto a "lo mío" pues una carrera más. Afortunadamente sin problemas, sufriendo en los dos "subidones fuera de categoría" y pasando decentemente las trialeras. Gran parte del recorrido anduve con mi, últimamente inseparable, amigo Javi Baca. Al llegar las cercanías de Monesterio alcancé a mi compañero M-50 Víctor, que iba haciendo una buena carrera. Decidí quedarme con él y tratar de ofrecerle rueda por los tramos de pista que llevaban hasta meta. Eso me impidió llegar con Javi y Fabio, que se marcharon un poco y tratar de recuperar algo de tiempo, pero lo doy por bien empleado por haber acompañado al mejor de  los "franciscanos" en esta temporada (con el permiso de mi sobrina, claro...).

En fin, empieza el segundo año de este "blog", a ver qué nos depara. 



jueves, 15 de noviembre de 2012

UNA RUTA INOLVIDABLE


Esta mañana, tras haber comprobado que las previsiones meteorológicas presagiaban una jornada pasada por agua, me pertreché bien para la lluvia y me eché a la calle con la intención de disfrutar de cada metro del recorrido que tenía previsto realizar.

El piso estaba mojado pero, afortunadamente, no llovía. Eso, unido a la buena temperatura, hacía bastante agradable avanzar con las primeras luces del alba. Las pocas caras con las que me cruzaba parecían sonreírme hasta el punto de que, a pesar de mi carácter tirando a reservado, digamos que rozando lo malaje, sentía el impulso de saludar efusivamente, casi de querer abrazar.

Aunque hacía tiempo que no pasaba por allí, el trazado no me era, ni mucho menos, extraño. Sin embargo esta mañana se me mostraba diferente, todo resultaba más luminoso, más amable. A pesar de que marchaba a buen ritmo, no era plan de demorarse demasiado, iba tratando de no perderme detalle de los lugares por los que pasaba, de apreciar sus atractivos que, en otros momentos, me hubiesen pasado desapercibidos.

Comparado con las distancias que acostumbro a recorrer cotidianamente, lo de hoy ha sido como ir a comprar el pan a la tienda de abajo, se me ha pasado en un santiamén. Pero lo he aprovechado a fondo, paladeando cada metro, cada palmo, cada centímetro.

El camino de vuelta me ha resultado igualmente placentero. De nuevo amenazaba lluvia pero se ha aguantado. De nuevo caras amables, ahora en mayor número. De nuevo una sonrisa en los labios, supongo que tirando a estúpida para cualquier observador imparcial. Además el regreso ha contado con el aliciente de recoger por el camino a Pepa y realizar en su compañía el último tramo para llegar a casa.

En fin, que hoy, tras más de veintiún años currando, por primera vez en mi vida he disfrutado del placer que supone ir andando al trabajo. Y, salvo que me apañe algo para la bici, así seguirá siendo: me han trasladado a las oficinas de Huelva. Ya no tengo que ir a Sevilla todos los días como venía haciendo desde hace más de siete años.

Ah, por cierto, ahora caigo en la cuenta de que el sábado pasado fue el maratón de Cartaya y no he “cascado” nada. Pues hay poco que contar: mucha agua, mucho barro, rompí la cadena y la transmisión me dio la mañana. Resultado tirando a patético. Pero, qué queréis que os diga, eso no me va a quitar la sonrisita esa medio estúpida que llevo pintada en la cara todo el día.



P.D.: gracias a Francis y a Carlos “El Palmera” por pararse a echarme una mano con la cadena en Cartaya. Si no es por Francis, con mis manos todas llenas de dedos (Jabiker dixit), hubiese estado media mañana con los cuernos en el suelo (los de la bici, se entiende).